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lunes, 21 de abril de 2014

El punto intermedio

“Parecía un día de invierno. El ambiente estaba tan cargado de frío que notaba el crujir de los huesos al andar como si se estuvieran oxidando por momentos. Cada paso dado era un refuerzo al dolor sentido y las horas acumuladas la peor pesadilla conocida. No recuerdo las horas que llevaba caminando, me pareció una eternidad. Anduve aturdido y desamparado, frío en mi piel y frío en mi interior. ¿Qué estaba buscando? ¿Por qué me había adentrado en una aventura de tal calibre sin apenas equipaje ni conocimientos de supervivencia? Pero allí me encontraba, en un camino aterrador y avanzado centímetro a centímetro. No había nadie, estaba totalmente solo, apenado, angustiado, cansado. Por un motivo u otro que se escapaba a mí entender, seguía hacia adelante, como si el torcer la vista atrás fuese el mayor de los fracasos. Me sentía triste, desangelado, esperando encontrar algo, un punto de no retorno. Esperando encontrar mi felicidad, imaginándome una casita de madera confortable y caliente.”


Es increíble como tendemos a escoger caminos difíciles y llenos de complicaciones. Este hombre en su camino representa aquellos momentos de nuestra vida en los que nos sentimos vacíos, esperando encontrar algo que realmente nos llene de felicidad, algo que nos motive. Nos adentramos en una senda fría y oscura, sin nadie que pueda ayudarnos, esperando a que llegue ese refugio que tanto ansiamos, pero que ni siquiera sabemos si está ahí, al final del camino.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Y ahí van, veo como se funden en la nada y se alejan a pasos agigantados, tanto, que parece que vayan a emprender el vuelo de un momento a otro. Las necesito tanto para vivir que se convierten en el combustible de mi existencia, una importancia tal que la terrible ausencia me produce náuseas y estremecimiento agudo. Se fueron, me veo en un camino largo y oscuro, lleno de paredes empedradas y el olor a miedo impregnado en el suelo resbaladizo. Es como si de pronto, me hubiera quedado sin alma. De paso por la tierra, vagabundo de nadie, perecedero de puestas de sol y apariciones de luna llena. Se fueron y deseo que vuelvan, pues mis sueños y ambiciones cayeron en picado por un gran acantilado, encontrándose al final de la caída con grandes puntas de roca afiladas que acuchillan todo a su paso. Se fueron... se me fueron... las ganas. Esas ganas que te hacen querer vivir, que te hacen ser persona, reír y llorar. Esa motivación que te empuja al borde del abismo y te tiende una cuerda si es necesario. Las locuras de un Don Nadie al servicio de todo. No sé cuando volverán, solo sé que las estoy esperando. 

Crónicas de un Domingo por la tarde.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Poesía de madrugada (2)

Noche 0:48

  • Un día alzaré el vuelo, recorreré todas las teclas del piano hasta darme cuenta que la perfección es el camino al fracaso.

  • Sollozaba triste y alarmado, por envidiar la vida de unos extraños. Qué tonto fui en aquellos días cercanos y qué tonto seré cuando todo esto haya acabado. Tan solo somos humanos, pero tal vez ese sea el motivo de lo absurdo de la razón y lo simple de lo cotidiano.

  • Genio es aquel que ama, acepta, razona y evoluciona.

  • Las personas que te dirán lo malo que puedes llegar a ser son las mismas que tienen miedo a lo bajo que pueden llegar a caer.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Poesía de madrugada

No lloro por ti,
lloro por los tiempos en los que todo era perfecto,
y lloro porque sé que nunca volverán,
ya que ahora me he adentrado en un mundo lleno de mentiras,
imperfecciones y manchas de tinta negra que hacen de un futuro incierto mi más pura agonía.

jueves, 7 de febrero de 2013

Piensa, ¿Qué significa para ti la verdad?


La verdad, ¿Qué es la verdad? Parece ser algo que tiene controlado la mayoría de las personas. Todos creen poseer esta gran virtud, pero nadie se ha parado a pensar realmente lo que es. Es demasiado compleja, incluso para ser definida en un simple diccionario, algo que se nos escapa de las manos. Siempre veo por la tele, esos maravillosos debates que se centran en un tema, donde la composición de los bandos está fuertemente poblada por gente culta e informada, queriendo acaparar aquello que llamamos razón. Tener la razón, decir la verdad... términos similares que se utilizan en la cotidianidad y que, sin embargo, son tan difíciles de abarcar.

¿Qué es la verdad? ¿Quién tiene la razón? ¿Por qué? Millones de preguntas componen el universo, y solo poseemos verdad de unas pocas. Pero, realmente poseemos la verdad de esas pocas o simplemente nos limitamos a reproducir lo que vemos. ¿Y quién tiene la verdad? ¿Debemos ceñirnos completamente a lo que piensan ciertas personas y dejarnos llevar o deberíamos tener nuestro propio criterio? ¿Y si es así, nuestro criterio no sería tan pobre que nos obligaría a obedecer las opiniones de los más doctorados?

Por desgracia o por suerte, vivimos en un mundo en el que nada se sabe, aunque creemos saberlo todo. Es increíble la complejidad de este mundo supera nuestra racionalidad, ¿o no? Como bien he dicho antes, hasta yo en este mismo texto creo tener la razón, no obstante, ¿la verdad existe o es relativa?

Pues bien, realmente, la verdad se reduce a la opinión de cada persona, y es así como cada uno se mentaliza en poseer la suya propia. La verdad es pensamiento y se encuentra en los diferentes puntos de vista, diferentes verdades que son tan verdad como las anteriores, las siguientes y las que vengan dentro de miles de años. Y, por otro lado, la verdad no existe, no es comparable a nada, no hay una ciencia cierta y exacta que demuestre la vida en sí, ni si quiera la lógica (ciencia por excelencia).

Es por ello, que la verdad no es nada y a su misma vez, lo es todo. Como bien he dicho antes, algo que se nos escapa del entendimiento.

jueves, 3 de enero de 2013

La música en mi vidica

La música tiene un sentido esencial en mi vida del que no me podría desprender ni tan solo un segundo. De hecho, si lo intentara, no podría conseguirlo ya que forma parte de mi de forma inconsciente.
La gran mayor parte de mi tiempo la dedico a escuchar todo tipo de música que voy encontrado en Internet y así me puedo pasar horas y horas. Me hipnotiza, me emboba, me hace imaginar, soñar, me calma, me transmite cosas que me dan un vuelco al corazón o me llenan de energía hasta explotar.
Así que esta entrada va por la música, tan indispensable en mi vida. Es curioso, si hecho la vista atrás, cada momento relevante en mi vida posee banda sonora propia, ya sea por la canción que escuchaba en ese momento y que quedó encerrada junto con el recuerdo o porque una vez una persona te dijo: -Escucha esta canción, me encanta! A partir de ese momento, esa canción se ha convertido en la banda sonora que te hará recordar a esa persona.
El segundo mensaje que quiero transmitir, es que la gente debería ser más tolerante y el ejemplo de la música es una buena demostración. Me explicaré. Tendemos a empaquetar las cosas para tenerlo todo ordenadito y poder decidir con facilidad sin calentarse mucho la cabeza, ''esto me gusta, esto no me gusta''. La gente se decanta por un estilo que más le gusta y el resto le parece inaceptable, basura, le quitan mérito, no sirve para nada o no es música. Por ejemplo, a alguien que le gusta la música electrónica escucha algo heavy y dice que es ruido, o viceversa. Hay prejuicios que hacen desechar cosas sin antes escucharlas. Pero eso pasa con todas las cosas. Las personas, las razas, las culturas, etcétera. No debemos juzgar sin antes conocer.
Por suerte, no todos semos asín. Si no derribamos todos esos prejuicios que nos hacen estancarnos, no descubriremos todo el mundo de sensaciones que tenemos delante.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Más vale haber amado y perdido que nunca haber amado

Ya que estoy en una de esas etapas en la vida donde te cuestionas todo tu ser y de lo que el amor significa para ti, voy a ser consecuente con lo que me está dando más de un quebradero de cabeza últimamente y hace poco menos de un año.
Todo comienza, muy a menudo, cuando menos te lo esperas. Cuando pareces haber encontrado un equilibrio entre soledad y relaciones sociales. Pero de repente, se te cruza, por casualidad, una de las personas que dará un vuelco tu vida sin darte cuenta. Todo surge sin esperarlo, la conoces. Y descubres en ella un juego divertido con el que te distraes: conoces alguien nuevo, hablas, coqueteas, bromeas, hablas y hablas y hablas, y parece que nunca se vayan a acabar las palabras. Te das cuenta que algo se remueve en tu interior pidiendo gritos salir cuando te vas dando cuenta que esa persona te gusta, y lo que es mejor, tu a ella también.
Empiezan las citas, todo va como la seda. Te diviertes a más no poder. Eres muy feliz. Descubres millones de cosas en común y te encuentras realmente bien contigo mismo al estar con esa persona. De repente, el mundo cambia de color, brilla con una intensidad especial que ilumina tus días y te das cuenta de ello, porque andas por tu casa y gastas bromas infantiles, cantas a todas horas, te ríes por nada, miras al espejo y... sonríes. Vuelves a ser un niño.
Cuando las citas se suceden, deseas ser el único para ella, porque no soportas la idea de no estar con ella y encima  que otra persona pueda robar tu cupo de felicidad. La cosa se torna seria. Las citas se hacen rutina. Empiezan las pequeñas discusiones, pequeños celos, pequeños desacuerdos que se resuelven de una manera lógica y rápida. Pero, ahí empiezan las dudas, los temores y el miedo.
Al final, después de una larga relación, el compromiso se ha hecho ya notar ante la pasión y el convencimiento. Los pequeños detalles van perdiendo su valor y la confianza ya no es la que era.
Llega un momento en que todo estalla y uno de los dos decide no seguir más y rompe con todo, pasando página. Esto sucedió, sucede y seguirá sucediendo. Ley de vida.
He relatado lo que podría ser una relación muy convencional y sencilla. En mi opinión, he de decir, que lo mío ha sido algo bastante más complicado que eso. Si a las dudas le añades la distancia, mal vamos. Y es que aunque alguien pueda negarlo, la distancia es un gran vacío que te va separando más y más sin que te des cuenta. Hasta que llega un momento que tienes dos opciones: o ese vacío lo acortas de manera significativa, o dices basta y pasas página.
A donde quiero llegar, con todo esto de las relaciones rotas y demases, es que no todo tiene por qué ser triste y amargo, que evidentemente es una de las consecuencias. Pero, hay que ver la vida desde una perspectiva optimista, de tal forma que prevalezca la sensación de haber aprendido tantas cosas durante esa relación que no te plantees arrepentirte de nada de lo que hubieras hecho. Claro que hay cosas que te gustaría haber rectificado, pero eso es lo bonito, aprende de tus errores para la próxima vez.
Yo ahora mismo, con mi corazón rotico, lo fácil sería decirle a alguien que empieza una relación que lo deje, que no va a llegar a ninguna parte, que lo bueno es el principio y luego todo acaba. Sin embargo, le diría que siguiera adelante, que disfrutara de la experiencia y no dudara un segundo, que amara con todas sus fuerzas hasta agotarlas y cuando hubiera perdido, ahí estaría un amigo para levantarlo de nuevo.
Estas cosas son las que te hacen madurar. Por eso solo puedo dar las gracias a todas aquellas personas que dejan huella en mi vida.